CAMINOS DE OLVIDO.
Todos los micros se encontraban unos a otros
en la explanada de la vieja terminal, como un palenque de posta, donde se amarraban
los caballos todos juntos hasta que sus dueños los vuelvan a utilizar, siempre
y cuando alguno no se pase de copas y tenga que ser además del transporte de
regreso, psicólogo de los lamentos de paisano, por amores no correspondidos. Un
singular colorido de sus carrocerÃas, simplifica la información de sus
destinos. Rescates de remates, son acondicionados para las lÃneas más insólitas
de estas geografÃas. Para colmo de los infortunios, todos salen al mismo
horario, y no en el de los mejores; si, cuando los soles por estos lugares,
queman hasta el madurar de las pieles.
Una
deshidratación que viene bien para poblar el bar de la estación, y tomar
algunos aperitivos, haciendo más placentero el viaje, y olvidarse también de
algunos problemas del presente; dibuja el perfil de los futuros pasajeros.